Jamás pensé que podría ver en directo a King Crimson. Cuando escuché en que en 2014 se crearía una nueva formación pensé que habría alguna posibilidad de que visitasen Madrid, y así fue, dos años después. Puedo garantizar que este concierto fue la mejor experiencia que he vivido en mis 32 años. Simplemente increíble. La calidad de las actuaciones en vivo de esta banda con esta nueva formación es sencillamente espectacular. No sé ni por dónde empezar. Fripp es exactamente lo que todos sabemos que es: un genio, un artista muy serio y completamente involucrado en la actuación. Es disciplina pura y dura, una persona que pide respeto al público pero también siente profundo respeto por ese mismo público. No tiene sentido recalcar que es uno de los mejores guitarristas que existen porque eso es algo que todo el mundo sabe. Pero me parece importante decir que desde que le vi en directo comprendo mucho mejor su manera de pensar y sus "manías" con respecto a las cámaras de fotos y video. Quizá no sea así con todas las bandas, pero King Crimson se tiene que sentir dentro del alma y eso es imposible cuando estás constantemente pendiente de hacer una foto o una grabación. Lo único que Fripp pide es respeto hacia la música. Fue el último en abandonar el escenario y me alegro mucho de haber podido mostrarle aunque solo sea una parte del respeto que siento hacia él y su música. Jakko es exáctamente lo que King Crimson necesita para recrear todos esos antiguos temas de la banda que hacía años que no tocaban, aquellos temas que pensamos que nunca volveríamos a oir en una actuación en vivo. Su voz suave sirve perfectamente para interpretar tanto los temas cantados por Lake como los de Wetton, que en paz descanse. Escuchar su voz en "In the Court of The Crismon King" o "Epitaph" fue lo más parecido a volver a los inicios de esta banda que nació mucho antes que yo. He podido viajar en el tiempo gracias a esta nueva formación, y Jakko es muy responsable de que esto haya sido posible. Le deseo larga vida como miembro de King Crimson. La percusión es algo que te puede dejar sin palabras. Tenía muchas ganas de ver a Pat haciendo de las suyas en vivo, y mucho más de ver a otros dos bateristas acompañándole. Yo estaba sentado jústamente delante de Pat, y creo que es un artista que disfruta viendo disfrutar el público y que se crece cuando eso pasa. Es simplemente enorme y aunque es cierto que al estar acompañado de otros dos bateristas su trabajo se reduce, sigue demostrando que es un grandísimo artista que sigue mejorando a pesar de los años que lleva metido en este negocio. Mi sorpresa fue cuando descubrí que uno de los otros dos bateristas (Gavin), era el que llevaba el peso de la actuación. Nunca había visto a Gavin, nunca le había escuchado, y hoy puedo decir que es uno de los percusionistas más completos que he visto nunca. Quizá Jeremy fue el que menos brilló de toda la actuación, pero hizo un gran papel y desprendió un gran carisma, que es algo que el público siempre va a agradecer. Y por último, decir que la idea de que Mel Collins formase parte de esta nueva formación es una de las mejores que ha tomado Fripp en toda su carrera como lider de King Crimson. Escuchar el saxo original en Cirkus hizo que se me pusieran los pelos de punta. Y nunca olvidaré ese pequeño guiño que nos hizo al interpretar parte del himno de España. En definitiva: desde mi humilde opinión creo que King Crimson puede cambiar de formación 1000 veces y nunca va a dejar de ser King Crimson. Pero esta vez Fripp ha conseguido dar con la clave de lo que la gente necesitaba oir, de lo que los fans de toda la trayectoria de esta banda pedía. Ha conseguido transportarnos en el tiempo y estoy muy agradecido por ello. Siento verdadero respeto y admiración por todo lo que haga este señor, pero ahora mucho más si cabe, porque ha demostrado que King Crimson no existiría sin su público y por ello ha decidido darnos lo que la mayoría de nosotros queríamos. Lo ha hecho muy bien. No puedo esperar a una nueva gira europea y ojalá pueda verles en directo aunque sólo sea una vez más. Gracias por todo.